dijous, 11 de febrer de 2010

El creador de la Guía Campsa se pierde

El mundo de los domingueros se ha levantado esta mañana conmocionado por esta noticia sorprendente. El creador de la Guía Repsol, anteriormente conocida como Guía Campsa, se perdió la tarde de ayer por la carretera durante unas largas cinco horas en las que temió por su vida y por la de su familia. "Fue muy duro sobre todo por mi hijo, que mientras yo intentaba guiarme con mi innato sentido de la orientación, él no paraba de preguntar cuánto quedaba para llegar. Jodío pesao" - declaró el señor Guido Camps.


El creador de la guía más famosa para ir por carretera quiso echarle las culpas al GPS. "La culpa es del GPS este que te guía mal, si hubiera seguido mi libro al pie de la letra esto no habría pasado jamás". Esto no explica muy bien por qué estuvieron cinco horas dando vueltas por las carreteras de Burgos sin encontrar la dirección adecuada que les llevara a su destino. Esto ha levantado ampollas entre la comunidad de conductores del país que creen que este hombre les está estafando. "Esto explica por qué faltan carreteras en la Guía y termina uno despeñándose por un barranco siguiéndola al pie de la letra" - declaró el presidente de Suicidas Involuntarios.

Un señor de Burgos que lo vio también pudo hablar para los periodistas que acudieron a tal magno acontecimiento y declaró con clara preocupación y consternación en su voz: "Si se pierde este hombre, que hace las guías Campsa, ¿qué haré yo que mi mujer siempre me dice que soy un despistao y que un día me voy a dejar la cabeza en casa? ¡Me la dejaré de verdad! ¿Y qué haré sin cabeza? ¿Eh? ¿¿Qué haré sin cabeza??" Acto seguido un ambulancia con camilleros con una camisa de fuerza en las manos se lo llevaron en volandas. "¡¡¡Mi cabezaaa!!!"

Al final, el señor Guido Camps, encontró la salida a su situación embarazosa tragándose el orgullo y preguntándole a un señor con boina que andaba por allí pastoreando las ovejas. Guido le preguntó hacia donde debía dirigirse para llegar a su destino. El hombre se chupó un dedo, lo levantó al aire, frunció el ceño y miró como a lo lejos, como el que está chupando un limón, se colocó la boina bien, pensó durante unos segundos y le dijo: "Es pallá". Y pallá que fue. Así consiguió, por fin, llegar a su casa.

(Fuente. El Mundo esta Loco)